05-Diciembre-Martes
L
legó la hora de partir hacia Budapest, unas mini vacaciones de 5 días. En esta ocasión nos acompañaban unos amigos nuestros amantes de los viajes como nosotros. Eran Máximo, Maribel y su hija Celia de 7 años. Salimos de casa a las 10:00, llegando a Málaga a las 11:30. Dejamos nuestro coche en el parking habitual, ECP parking, desde donde, en furgoneta, nos trasladaron al aeropuerto. Allí nos vimos con nuestros amigos e hicimos el check-in sin ninguna demora digna de mención, a diferencia del control de seguridad que fue lento y con largas colas. Una vez pasado el control accedimos a la zona de embarque. La espera en esta zona fue también larga, tan larga que nos dio tiempo a reponer fuerzas comiendo algo. Era un día claro y frio. Nos acomodamos en el avión porque nos esperaban 03:15 horas de vuelo. Escuchar música y tomar notas fueron las dos tareas que hicieron que el viaje se pasara un poco más rápido. El avión estaba prácticamente a tope de pasajeros. Despegamos a las 14:30 y el aterrizaje lo hicimos a las 17:30, noche cerrada en Budapest.

En el avión rumbo a Budapest

Eran las 18:30 y ya habíamos recogido nuestro equipaje. Nos encontramos a la salida con nuestra persona de contacto portando el cartel con nuestro nombre para recogernos y llevarnos al apartamento, pasando primero por su oficina para ajustar cuentas. La temperatura seguía bajando, podíamos estar a dos ó tres grados centígrados. Pagamos en la oficina, nos dieron las llaves, alguna que otra instrucción a seguir y nos llevaron al apartamento. Tres llaves hasta acceder a él: el portón principal, una reja que protegía la puerta principal y la puerta principal en sí. Para abrir las dos primeras tenías que ser un poco habilidoso pues tenían su truco; la puerta principal no tenía ninguna complicación a la hora de abrirla. Subimos las maletas a través de unas escaleras que formaban parte de un bloque de unos cinco pisos de alto con un patio central. Para nuestra sorpresa nos encontramos con un amplio apartamento con dos baños, tres dormitorios, cocina y salón con una Tv de plasma de unas 50 pulgadas y unos techos altísimos. Dejamos todas nuestras cosas y bajamos para hacer una compra. Había un Spar a unos 30 metros que nos sirvió para esta tarea. Seguidamente nos dimos una vuelta por el centro de Budapest, pasando por la Opera entre otros edificios emblemáticos.

Exterior del restaurante "Pesti Disznó Bistró"

Llegó la hora de la cena y elegimos un restaurante cercano a nuestro piso llamado "Pesti Disznó Bistró". Una sopa de alcachofas y una fondué de queso aplacaron el hambre que tenía un aquel momento. Acto seguido volvimos al apartamento a descansar.


06-Diciembre-Miércoles
El día prometía bajas temperaturas como el anterior. Desayunamos en el piso a las 08:30. A las 09:30 empezamos nuestro primer día por la capital de Hungría. Y lo hicimos a lo grande, con una visita guiada al parlamento húngaro. Era uno de los dos lugares con cita previa que teníamos en este viaje. El otro lugar con cita previa era el Café New York ese mismo día por la tarde a las 15:30. A las 10:00 de la mañana teníamos que estar en la cola del tour en inglés. Es el segundo parlamento más grande de Europa, abierto al público, circunstancia que aprovechamos para conocerlo por dentro. Un lugar muy extenso y llamativo tanto por dentro como por fuera. Es uno de los edificios más fácilmente reconocibles a orillas del Danubio.

Exterior del Parlamento

Nuestra visita se alargó durante una hora; a las 11:00 terminamos de ver este elegante edificio, dando paso a un placentero paseo a orillas del Danubio hasta el Puente de las Cadenas pasando por un curioso Monumento de los Zapatos, que conmemora el fusilamiento de 20.000 judíos a orillas del Danubio a manos de miembros del partido húngaro de la Cruz Flechada, de carácter fascista afín a los Nazis.

Monumento de Los Zapatos a orillas del Danubio

La hora del almuerzo se aproximaba y elegimos un restaurante italiano llamado "TG Italiano" muy cerca de La Basílica de San Esteban. Pizza y sopa de tomate con vino húngaro apagaron el hambre que tenía en ese momento. Terminado el almuerzo paseamos hasta la Gran Sinagoga de Budapest en la calle Dohány, la segunda más grande del mundo. De especial mención es comentar que su arquitectura se basa en modelos islámicos del Norte de África y en especial en La Alhambra. Camino a la Sinagoga la temperatura era tan baja que nos paramos en un puesto que vendían bebidas calientes; yo en correcto me tomé un vaso de vino caliente con especias, muy popular por esta zona de Europa en invierno, con el que entré en calor rápidamente. Se iba acercando las 15:30, hora en la que teníamos reserva en el "Café New York". Nos fue muy fácil encontrarlo usando Google-maps. Este establecimiento forma parte del hotel Boscolo; es famoso por sí solo, independientemente del gran hotel, aunque mucha gente lo olvida; para muchos es el café más bonito del mundo... uno merece un capricho de vez en cuando. Fue construido en 1895 y sus años de más popularidad fueron en el periodo entre guerras cuando Budapest era posiblemente el centro cultural más importante de toda Europa Central. Es sin duda el lugar más caro del país para tomar café. Tiene decoración propia de palacio real más que de cafetería, ahí radica su gran encanto. En él disfruté de un "New York Chocolate Cake". Pudimos escuchar incluso música clásica en vivo.

Interior del Café Nueva York

Cuando terminamos esta agradable experiencia volvimos andando al apartamento ya que sólo estaba a unos quince minutos caminando. Por el camino entramos en varios supermercados para comprar algunas cosas principalmente para el desayuno. Una vez acomodados en el apartamento Mariana y yo decidimos dar una vuelta nocturna hasta llegar al Danubio andando toda la avenida Andrássy hasta el Puente de las Cadenas.

Foto nocturna del Puente de Las Cadenas

A la vuelta entramos en un supermercado para comprar algunas cervezas que olvidamos comprar con anterioridad. A las 20:00 estábamos de vuelta después de un paseo de dos horas.


07-Diciembre-Jueves
El tiempo seguía nublado y con amenaza de lluvia, aunque no se decidía a llover. Desayunamos en el piso, saliendo a hacer nuestra ruta turística a las 09:15 camino al río Danubio. Cruzamos el majestuoso e histórico Puente de las Cadenas con intención de subir al Bastión de los Pescadores. Nuestros pensamientos eran coger el funicular que te dejaba en el mismo Bastión, pero fuimos abordados por unos jóvenes ofreciéndonos un autobús que por el mismo precio que el funicular lo podíamos coger y bajarnos para visitar toda la zona cuantas veces queríamos; el precio: 6 euros por persona.

Marta, Mariana y yo en el Puente de las Cadenas

Una vez arriba, las vistas hacia Budapest, el Parlamento y el Danubio eran espectaculares. Visitamos la Iglesia de San Matías durante hora y media. Nos disponíamos a visitar el Hospital de la Roca, un hospital-museo subterráneo de la Segunda Guerra Mundial y en la Revolución Húngara. Abarca unos 2300 metros cuadrados bajo tierra, bajo el Castillo de Buda. Está plagado de figuras de cera escenificando operaciones quirúrgicas, tratamientos, amputaciones y demás desgracias derivadas del frente de combate en el asedio que sufrió Budapest en los años 1944-1945 por parte del Ejército Rojo. Posteriormente durante la Guerra Fría sirvió también de refugio nuclear.

Bastión de Los Pescadores


Dado que la hora del almuerzo estaba cercana, acordamos dejar la visita al hospital para después de pasar por algún restaurante. El lugar elegido se llamaba"Kicsi Csángó" situado en una parte más baja que el hospital-museo, tras bajar unas larguísimas escaleras que después de almorzar tuvimos que subir. Fue definitivamente el mejor restaurante de nuestra escapada, tanto por la calidad de la comida como por el precio. Además tenía el aire propio de los lugareños, lejos del ambiente turístico que tanto evitamos. El establecimiento era del tipo "Self-Service", es decir pasabas con tu bandeja por los expositores y elegías la comida que querías para comerla después en una bandeja en cualquier mesa libre.

Menú del Self-Service Kicsi Csángó

Después de almorzar tocaba la peor parte: subir de vuelta las escaleras para visitar, esta vez sí, el Hospital Museo". Alrededor de una hora estuvimos Máximo y yo visitándolo. En la puerta nos advirtieron que, aunque se trataban de muñecos de cera, las escenas que representaban no eran aptas para menores. Nos dirigimos después al Hotel Hilton a tomar algo caliente para contrarrestar el frio que hacia fuera. Entonces, cuando terminamos en el hotel, fuimos de vuelta a Pest, la parte moderna donde nos hospedábamos, cruzando el Danubio por el Puente de las Cadenas. Era de noche y sin luz solar, aunque eran las 17:00: hacía una hora que no había sol, como de costumbre en este país. Como aún quedaba tarde (o noche, según se quiera mirar) pensamos que era buena idea dar una vuelta por la principal calle comercial de Budapest, "Andrassy utca". Multitud de establecimientos de grandes firmas comerciales se podían encontrar en esta larga calle, aunque hubo uno donde vendían un calzado de fabricación nacional bastante atractivo. La marca de la que hablamos era DRK y principalmente hacían calzado casual y deportivo para el frío. Después de tanto trote queríamos descansar un poco y entramos en un pequeño bar donde tomamos algunas bebidas. Dudamos si cenar en ese mismo sitio o buscar otro. Al final empezamos una larga búsqueda de hora y media que terminó en otro self-service llamado "Gastland Bistro Oktogon" donde pudimos degustar comida típica húngara. Buena experiencia en general. Nos dirigimos al apartamento después de cenar, no quedaba lejos.


08-Diciembre-Viernes
Salimos del apartamento a las 10:00 A.M. después de desayunar con intención de ver la Gran Sinagoga. Es la segunda sinagoga más grande del mundo después de la "Congregación Emanu-El" en Nueva York. Está en la calle Dohány y se construyó entre los años 1854 y 1859. Como curiosidad contar que no te dejaban entrar sin ponerte el típico gorrito judío redondo en la coronilla o en su defecto cualquier gorro, para evitar entrar con la cabeza descubierta.

Interior de La Gran Sinagoga

Entramos después de una larga cola, y al salir pusimos rumbo al Mercado Central. Es un grandioso edificio con un patio central techado y dos plantas donde puedes comprar toda clase de alimentos frescos, ropa típica húngara, especias, souvenirs y por supuesto multitud de pequeños bares donde comer prácticamente de pie y sin mucho espacio debido a la multitud. Precisamente para evitar esta multitud entramos en el único restaurante donde se podía comer sentado. Era tipo self-service. Durante una hora recorrimos el mercado antes del almuerzo. Terminamos en el restaurante, que por cierto se llamaba "Fakanal Etterem", y nos dirigimos al metro, aunque me tuve que volver a recuperar mi gorro de lana olvidado en la mesa del restaurante. "Kalvin Ter" fue nuestra primera estación y nos bajamos en "Vörösmarty Utca".

Vista interior general del Mercado Central de Budapest

Como reseña decir que el metro de Budapest, junto al de Londres, son los dos más viejos del mundo. En "Vörösmarty Utca" nos bajamos y fuimos andando hasta "La Casa del Terror" (Terror Haza), una especie de museo del Comunismo dedicado entre otras cosas a exponer los brutales métodos represivos (torturas, ejecuciones, técnicas para interrogatorios, etc.) que usaban los comunistas y fascistas húngaros contra los enemigos del régimen. A este museo también entramos Máximo y yo solos ya que se exponían cosas no aptas para menores. Nuestras mujeres y niñas se fueron a un centro comercial. Salimos del museo y la lluvia hizo acto de presencia. Aunque no era muy fuerte nuestras mujeres estaban caladas cuando llegaron al apartamento. Máximo y yo llegamos una hora antes con intención de salir todos más tarde a cenar. No fue así: nos acomodamos de tal forma en el piso que cambiamos de planes. Mariana salió a hacer una pequeña compra al supermercado de al lado y cenamos en casa. Nos aseamos un poco y nos pusimos a hacer el equipaje, ya que al día siguiente a las 07:00 A.M. nos venían a recoger en microbús para llevarnos al aeropuerto.


09-Diciembre-Sábado
Amaneció lluvioso en Budapest. Nos levantamos a las 06:00 A.M. Desayunamos y nos preparamos para ser recogidos por el microbús rumbo al aeropuerto, a las 07:00 AM. Con 7 minutos de retraso estábamos montados en el vehículo casi dormidos aún. Hicimos una pequeña parada en la oficina donde alquilamos el piso para depositar en un buzón de correos los dos juegos de llaves que nos dieron al principio de nuestras mini-vacaciones. A las 07:40 llegamos al aeropuerto haciendo un check-in rápido; no tan rápido fue el paso por el arco de seguridad donde se formaron colas considerables. Después del arco de seguridad nos esperaba un paseo hasta el avión al aire libre con una temperatura bajísima, calculo que de 0° no pasábamos. Una vez embarcamos y nos acomodamos en el avión nos esperaban los 12° ó 13° de Málaga, que aún siendo temperatura invernal para el sur de España, era un auténtico paraíso comparado con Budapest. Hablando sólo del clima, claro...