Bulgaria                               Agosto 2016

02-Agosto-2016, Málaga-Sofía

Al fin llegó el momento de despegar. Lo hicimos con 15 minutos de retraso. Antes de embarcar en el avión compré una botella de agua con la boquilla tipo bidón de ciclista, o sea con esta pequeña válvula de plástico blanca que se eleva y abre el pequeño agujero por el que sale el agua después de presionar la botella. Pues bien, me llevó a una situación cómica que apunto estuvo de resultar embarazosa: a la hora de abrirla, y sentado en el avión esperando el despegue saqué esa pequeña válvula tan fuerte que salió un chorro de agua disparado hacia arriba que puso la pared/techo del avión empapada. Para mi suerte este geyser fue vertical y no para delante o detrás con lo cual no hubo daño colateral a otros pasajeros.

Una vez en el aire el vuelo duró unas tres horas y media como era habitual. En "llegadas" mis dos princesas, la grande y la pequeña me esperaban junto a nuestro amigo Stefan que nos llevó a su casa para pasar la noche.

En el avión camino a Sofía

03-Agosto-2016, Sofía-Yambol

Amaneció en Sofía en el piso de nuestros amigos Stefan e Irena (madrina de nuestra boda) a nuestra disposición ya que los dos se fueron a trabajar. Desayunamos en su casa y, en contra de las predicciones, el tiempo en Sofía era bastante aceptable. Una vez terminamos nos marchamos del apartamento de nuestros amigos y dejamos el equipaje en la oficina aseguradora donde trabajaba Stefan para recogerlo antes de montarnos en el autobús hasta Yambol, ciudad natal de Mariana a unas tres horas y media por autopista. Seguidamente cogimos el tranvía y nos vimos con otro amigo nuestro, Petar, con el que estuvimos dando un largo paseo por el centro de Sofía, terminando en un parque donde Marta jugó un buen rato. Se acercaban las 13:30, hora en la que teníamos otra cita con una pareja de abogados viejos conocidos nuestros, Stanimira y Deian. Ellos fueron quienes nos arreglaron la documentación para nuestra boda en Sofía. Almorzamos en un céntrico restaurante italiano en frente de su casa llamado "Il Teatro" donde disfruté de un exquisito risoto. Una vez terminamos el almuerzo, Deian nos acercó con su coche a recoger el equipaje. Como era aún temprano, nos sentamos en el bar de al lado de la aseguradora de Stefan, "Café Carraro", e hicimos un poco de tiempo antes de llamar a un taxi hasta la estación de autobuses. Teníamos billetes para las 15:30 hora en la que puntualmente partimos hacia Yambol. Tras cuatro horas de autobús, parada para descansar incluída, llegamos a nuestro destino. Cogimos otro taxi hasta la casa de Mariana y dió la casualidad de que nos llevó Hristo, dueño del Ford Focus que venimos alquilando para viajar por Bulgaria tres años atrás. Una buena cena y ducha nos esperaba, y más tarde el merecido descanso después de un día sin pausas.

Catedral Aleksander Nevsky

Interior de la estación central de autobuses en Sofía

04-Agosto-2016, Yambol

Después del desayuno de mi primera mañana en Yambol a las 08:30 aproximadamente, salimos a buscar el lugar donde alquilar un coche con el que movernos por Bulgaria. Hristo, el dueño del Ford Focus familiar que veníamos alquilando unos tres años atrás lo vendió y el coche que nos ofrecía, un Fiat Brava no me terminaba de convencer: un coche pequeño y no lo suficientemente potente para las carreteras búlgaras. Una vez estuvimos en el garage para elegir el coche encontramos que no teníamos muchas opciones: un Renault Clio, un BMW 318 familiar y un Citroen C-4. Después de estudiar cada coche durante varios minutos me decanté por el Citroen; hubiera elegido el BMW, pero el interior estaba demasiado desgastado y deteriorado; el Renault me resultaba demasiado pequeño, con lo cual no me quedaba otra opción que el Citroen que, dicho sea de paso, estaba bastante bien conservado tanto por dentro como por fuera. Salía por unos 35 leva al día, unos 18 euros, un precio más que razonable. Una vez elegido el coche y acordando que al día siguiente a eso de las 12:00 de la mañana pasaríamos a recogerlo, nos fuimos al centro de Yambol a hacer unas compras pequeñas. Quedamos para almorzar con Anton y Kremena en un restaurante del centro de la ciudad. El fue compañero de instituto y de empresa de Mariana y era también preparador del equipo nacional de informática. Terminamos de almorzar y fuimos a cambiar euros. Hicimos un intento esa misma mañana pero había demasiada gente, así que, aprovechando que estaba cerca hicimos esta tarea básica que teníamos pendiente. Después de esto nos despedimos de Kremena y su hijo pequeño, compañero de juego de Marta. Antón se tuvo que marchar un poco antes porque tenía que trabajar. Cogimos un autobús de vuelta y fuimos a Technópolis, una especie de Mediamarkt búlgaro donde llevamos la tablet de Marta a reparar ya que no cargaba. Aprovechamos y compramos un soporte para el móvil que nos serviría de GPS a la hora de viajar por Bulgaria en el coche de alquiler. Acto seguido visitamos el pequeño huerto de Dimo, mi suegro, de donde cogimos unos tomates auténticos que los preparamos para cenar.

Citroen de alquiler con el que hicimos más de 1500 kms. por Bulgaria

Centro de Yambol reformado

05-Agosto-2016, Yambol-Kosovo

Tras desayunar fuimos a recoger el coche que apalabramos el día anterior, el Citroen C-4. Llenamos el tanque de combustible y pusimos rumbo a Asenovgrad cuidad donde paramos a almorzar antes de prosegir hasta la aldea. En Asenovgrad almorzamos en un restaurante llamado Omonia 91. Acto seguido pusimos rumbo hasta Kosovo, la aldea donde íbamos a pasar la noche. Durante todo el día estuvimos pendientes a una noticia relacionada con desprendimientos de rocas a lo largo de la carretera de acceso a la aldea, y es que el camino hasta Kosovo era escarpado y con paredes de rocas a ambos lados de la carretera. Al final resultó ser volamientos controlados de rocas para elevar el nivel de seguridad de la carretera. Llegamos a la aldea y tuvimos dificultad en aparcar el coche ya que tude era muy estrecho y el camino estaba en mal estado. Allí nos recibió el hijo de la dueña hablando un español más que aceptable; no en vano estuvieron viviendo en Venezuela durante varios años. Decir que la aldea se encontraba en una zona con altos desniveles y todo tenía dificil acceso; hasta tal punto que hos recogian el equipaje donde dejamos el coche y con un montacargas imitando a un teleférico lo mandaban al apartamento que teníamos alquilado. Los apartamentos o casas eran tres; la nuestra se llamaba "Elinovskata Kushta"o "Casa Elinovska" del complejo "Kosovski Kushti". La aldea, según la dueña de las casas, sólo tenía siete habitantes fijos, todo un lujo para el que valora la paz y la tranquilidad. Encargamos la cena que posteriormente nos la mandaban con el montacargas, mientras dimos una vuelta por el "centro" de la aldea donde pudimos ver "el bar", y "la escuela" que ya no funcionaba. Una vez terminamos nuestra "excursión" volvimos a nuestra "Casa Elinovska" donde recogimos nuestra cena del montacargas de la que previamente nos habían avisado que estaba preparada por un SMS. Tomamos en una terraza con Bíliana, Ivan y sus dos hijos la exquisita cena que nos habían preparado y pasamos de esta forma una agradable velada hasta altas horas de la noche.

Montacargas en la casa rural de Kósovo

Casa rural donde pasamos el fin de semana (Kósovo)

06-Agosto-2016, Kosovo-Yambol-Ustrem

Amaneció en Kosovo con un día maravilloso. Bajamos al restaurante para tomar el desayuno que estaba incluído en el precio. Desayunamos con la otra familia y nos despedimos de ellos hasta el año próximo, aunque abrimos una puerta para vernos antes o en España en algún sitio de Europa. Al irnos hicimos uso de nuevo del preciado montacargas para bajar nuestro equipaje. El día anterior ocurrió un pequeño percance con nuestro coche de alquiler: unas vacas que pasaban al lado del coche rayaron un poco la parte trasera aunque sin pérdida de pintura, algo que forzosamente teníamos que comentarle al propietario. A la vuelta las colas que echábamos de menos el día anterior estaban presente aunque no en nuestra dirección sino en el sentido contrario; podían ser perfectamente los cinco kilómetros de los que hablaban las noticias. El trayecto de vuelta hasta Yambol duró tres horas y a mitad del camino se nos encendió una luz de avería del motor. Nos paramos en una gasolinera y llamamos al encargado para comunicarselo. Nos dijo que miráramos el nivel de aceite y estaba normal. El display frontal del coche mostraba que lo que estaba fallando no era nada importante: un filtro antipolución que por lo visto estaba un poco sucio. Una vez en Yambol fuimos a comentar los dos problemillas del coche. No le dieron mucha importancia a los arañazos y respecto al filtro que había que cambiar lo iban a hacer el siguiente lunes por la mañana en media hora. Almorzamos en casa de Mariana, descansamos una hora y pusimos rumbo a Ustrem, la aldea donde vive el abuelo de Mariana. En una hora llegamos a nuestro nuevo destino. La casa del abuelo la habían mejorado muchísimo para mi sorpresa. Cenamos al aire libre en una especie de patio exterior, y después decidimos dar una vuelta por la aldea con la noche cerrada y sin rastro de sol. El simple hecho de observar el cielo plagado de estrellas era todo un espectáculo; sin contaminación lumínica se podían ver multitud de estrellas invisibles en una ciudad iluminada. Nuestro paseo duró una hora más o menos y lo disfruté de principio a fin.

Desayuno en el restaurante de "Kosovski Kushti"

Paseo nocturno por Ustrem

07- Agosto-2016, Ustrem-Yambol

El día en Ustrem prometía ser de relax total y así fue. Desayunamos banichki recién hechos una especie de torta rellena de queso fresco y untada con mantequilla en el exterior. Un poco más tarde condujimos unos veinte minutos hasta un hotel de cuatro estrellas a pie de la carretera hacia Ustrem llamado "Galina Palace". Estaba lleno de ucranianos y es que, según se comenta por la zona a los militares que han estado en conflictos internacionales por el Oriente Medio y Lejano, como recompensa los mandan a este tipo de hoteles. Allí me tomé una "Zagorka Retro" de medio litro, una cerveza de las mejores que hay en Bulgaria. Sí, de medio litro, no hay cerveza más pequeña en este país. Almorzamos en Ustrem y se presentaba, como dije antes , una tarde de relax, tipo siesta de dos horas. Llegó el momento de decir adios a Ustrem y al abuelo y a la tía de Mariana. Una vez de vuelta en Yambol cenamos y nos pusimos a esperar el partido de baloncesto olímpico entre España y Croacia a las 12:00 AM hora española, la 01:00 hora búlgara.

Recepción del hotel "Galina Palace"

08-Agosto-2016, Yambol-Silistra

Despertar triste en Yambol tras la derrota de España frente a Croacia en baloncesto en las olimpiadas de Río. Me dormí a eso de las 03:30 viendo el partido y a las 09:00 me tuve que levantar de nuevo para llevar el coche donde lo alquilamos para intentar apagarle la luz de avería del filtro. Lo llevamos y en una hora ya estaba operativo. Como todavía era temprano y había dormido poco, me puse a dormir de nuevo para estar en forma para conducir los casi 300 kilómetros por carreteras secundarias búlgaras, 268 para ser más exactos. El estado de éstas depende del tramo en el que estés: hay partes en las que hay baches y boquetes a doquier y hay otras en las que las grandes rectas y el piso llano están presentes durante muchos kilómetros. Eso sí, todas son carreteras de un carril por cada sentido, por lo menos en esta ruta, por lo cual si te topas con un camión de grandes dimensiones en tu misma dirección tienes que esperar el momento correcto para adelantar, una buena recta con buena visibilidad y disponer de un vehículo con la potencia correcta. De hecho el índice de siniestrabilidad búlgaro es bastante alto y los choques mortales frontales suelen ser muy frecuentes. Salimos de Yambol a eso de las 15:00, Tras dos horas de camino hicimos una parada al lado derecho de la carretera en un sitio donde paramos la última vez que fuímos a Silistra. Estuvimos allí una media hora reponiendo fuerzas con helados, coca-colas y demás derivados. Tras ese tiempo proseguimos nuestro camino y llegamos a nuestro destino a eso de las 19:30. Silistra es una ciudad fronteriza que tiene como frontera natural con Rumanía el rio Danubio de tal manera que cuando estás a orillas del río en Silistra viendo la orilla de enfrente, estás viendo Rumanía. Llegamos a la ciudad y mi concuñada, Iskra, e hija nos estaban esperando en su apartamento. Cenamos y dimos una vuelta nocturna Mariana y yo por el centro de la ciudad; era realmente lo que más me apetecía después de tantas horas de coche. Una vez de vuelta pusimos rumbo a la cama: demasiados kilómetros en un día...

Centro de Silistra

En una sola foto Bulgaria, el río Danubio y Rumanía al fondo

09-Agosto-2016, Silistra

Desayunamos en el apartamento a eso de las nueve hora búlgara. Acto seguido nos dimos una vuelta andando otra vez a orillas del Danubio pero esta vez de día. Un paseo que duró unas tres horas. Decidimos comprar comida para llevar en un self-service llamado "Bulgaria". Después de darnos un buen banquete con esa deliciosa comida llegó el momento de la siesta que, aunque aquí en Bulgaria no se estila mucho, es lo que te pide el cuerpo después de una comida copiosa. Me lo pedía tanto  que duró dos horas y media la cabezada que eché. Los padres de Iskra, mi concuñada, nos invitaron a una barbacoa en una aldea muy pequeña llamada Babuk donde tienen una casa de campo recién construida, a unos 25 minutos en coche de Silistra. Tuvimos que coger el Skoda Octavia de mi cuñado porque no cabíamos todos en el Citroen C-4. Todo bien hasta llegar a Babuk donde al intentar quitar la llave del contacto para mí sorpresa no salía. Estuvimos intentando quitarla de todas las formas posibles pero estaba bloqueada por completo. Tenía algo que ver con la alarma del coche que de alguna manera no funcionó como debía y bloqueaba todo el mecanismo de la llave. Dejamos el coche aparcado en la puerta de la casa de campo y procedimos a disfrutar de la barbacoa que los padres de Iskra nos tenían preparada: pimientos fritos, ensalada de tomate y pepino, chuletas y kebabchetas entre otras cosas era lo que se podía encontrar sobre la mesa, aparte de vino y cerveza. Una vez terminada la cena nos enseñaron la casa aún casi vacía de muebles pero con los acabados impecables de una casa hecha al gusto del dueño. Era ya noche cerrada cuando decidimos volver a Silistra y como el coche de Iván lo tuvimos que dejar averiado, el padre de Iskra nos ayudó a volver usando su coche. En unos 25 minutos estábamos ya de vuelta en el apartamento.

Estatua a los caídos por la libertad, centro de Silistra

Centro de Silistra

10-Agosto-2016, Silistra

Desayunamos otra vez en el apartamento. Marta tenía en la nariz un pequeño grano muy persistente y decidimos ir a una dermatóloga ala que Iskra lleva a su hija. Por 10 € al cambio contamos con la opinión de una doctora experta en tratar la piel. Al final le mandó una pomada y teníamos que repetir la visita en un par de días, esta vez gratis. Nos llegamos a una farmacia a comprar los medicamentos y acto seguido Mariana, Iskra y yo nos fuimos a pasear de nuevo por Silistra. Tras una hora pateando las calles de la ciudad volvimos a casa a almorzar las sobras de la barbacoa del día anterior en Babuk. Copioso almuerzo y larga siesta como de costumbre en estos últimos días. Al despertar tuve tiempo de navegar por internet y descubrí una página muy curiosa y útil parecida a google maps donde puedes plasmar tu ruta ciudad por ciudad y después vincularla a la página web que tú quieras: http://www.travellerspoint.com/. Se puede ver el resultado al principio de esta página. A la caída de la tarde salimos a cenar a un restaurante llamado "Las Acacias", a unos quince minutos andando de nuestro apartamento. Muy buena comida y buen ambiente, ambas cosas difíciles de encontrar en una ciudad relativamente pequeña. Terminamos la cena y volvimos por las oscuras calles de  Silistra. El día siguiente prometía ser movido ya que queríamos ira Ruse, otra ciudad fronteriza búlgara con el rio Danubio también como frontera natural entre Bulgaria y Rumanía.

Restaurante "Las Acacias"

Museo Etnográfico de Silistra

11-Agosto-2016, Sitistra-Ruse

Como de costumbre desayunamos en el apartamento con intención ese día de ir a Ruse y visitar un par de monasterios hechos en los huecos de las rocas. Uno de ellos era el monasterio de Basarbovo y el otro el monasterio de Ivanovo, este último patrimonio de la Unesco. Una vez en el primero, nos tomó una hora verlo en su totalidad. Se tenía que subir por unas escaleras hechas también en la misma piedra. Tres grandes cavidades en la roca fueron aprovechadas para rendir culto a la religión católica ortodoxa; dentro de éstas se podían encontrar frescos de diferentes santos y figuras relativas a la religión cristiana ortodoxa antes citada. Una práctica muy habitual de los creyentes que visitaban este lugar era ofrecer ofrendas en forma de monedas de tal manera que andar por estos habitáculos sin pisar alguna moneda era realmente difícil. Compramos algún imán para el frigorífico como recuerdo y pusimos rumbo esta vez al segundo monasterio, el de Ivanovo. Decidimos hacer caso al GPS esta vez pero esta decisión no fue la correcta: nos mandó por un carril en penoso estado, así que decidimos dar la vuelta y volver por donde vinimos. Esta vez el camino que eligió el GPS era más normal y correcto. Llegamos al aparcamiento del monasterio de Ivanovo y subimos hasta éste después de una subida de  diez minutos. Como comenté anteriormente este santuario es Patrimonio de la Unesco. Los valles y las vistas que se podían divisar desde los alrededores del lugar eran sencillamente espectaculares.

Seguidamente nos dirigimos a Ruse, una ciudad preciosa también a orillas del Danubio como Silistra. Almorzamos en un restaurante llamado "Kralska Zakuska" en una terraza cubierta rodeada de ventiladores ya que hacia un calor infernal. Terminado el almuerzo dimos un paseo por el centro de la ciudad, donde vimos edificios tan interesantes como la ópera, el teatro y la antigua sede del partido comunista. Seguimos nuestro paseo por la ciudad hasta llegar hasta el rio Danubio, majestuoso y con Rumanía en la otra orilla. Ruse es una ciudad preciosa con mucha similitud a capitales europeas del siglo XVIII y XIX; no en vano se la conoce como la "pequeña Viena". Llegó la hora de despedirse de Ruse y volver a Silistra trayecto que hicimos en un par de horas incluyendo una parada para repostar. Cenamos en el apartamento y nos fuimos a nuestros aposentos.

Monasterio de Basarovo incrustado en la roca

Interior del Monasterio de Ivanovo, Patrimonio de la UNESCO

Bulgaria, el rio Danubio y Rumanía al fondo, esta vez desde Ruse

12-Agosto-2016, Silistra-Yambol

Amaneció en Silistra y tocaba la segunda visita a la dermatóloga. La hicimos y encontró que todo estaba correcto con Marta. Acto seguido nos despedimos de Iskra y empezamos el largo trayecto de cuatro horas hasta Yambol. El tiempo estaba revuelto, había llovido durante toda la noche y la temperatura cayó unos diez grados. Seguía lloviendo y seguiría así durante todo ese día y el día siguiente. Paramos a almorzar en un restaurante llamado "Rusky Tsar". Una vez almorzamos seguimos el camino a Yambol, con lluvia continua y baja temperatura. A las 18:30 hora búlgara llegamos a nuestro destino en un día invernal de viento y lluvia. Hubo tiempo para una siesta larga, tantos kilómetros me dejaron un poco tocado. Tras mi aseo personal acudimos a la cita familiar anual, cena en el restaurante de un hotel llamado "Capri" donde habíamos hecho esta reunión familiar otros años. Allí cenamos y tuve una charla con el marido de la prima de Mariana, Viden, ingeniero electrónico con su propia empresa de soporte informático en el centro de Yambol, y su hermano. Me resultó muy interesante ya que entre los dos habían logrado montar con sus propios medios una impresora 3D, para imprimir objetos en tres dimensiones a partir de un fichero informático. Terminamos de cenar y quedamos la mañana siguiente en enseñarnos su creación.

Reunión familiar en el restaurante del hotel "Capri"

Marta, Agustina y Rali

13-Agosto 2016, Yambol-Sliven

Amaneció en Yambol con menos nubes pero con baja temperatura aún. Tomamos el desayuno en casa de Mariana y llevamos a su tía de Stara Zagora a la estación de trenes ya que tenía que coger un tren para ir a su pueblo de vuelta; había venido a Yambol sólo y exclusivamente para la reunión familiar que hicimos el día anterior. De vuelta de la estación de trenes nos dirigimos hasta el centro de la ciudad donde nos esperaba Viden en su oficina con algunos objetos impresos con la impresora hecha por ellos mismos. Absoluta perfección, hasta el más mínimo detalle era impreso por este ingenioso aparato. Nos despedimos de ellos hasta el año que viene y pusimos rumbo a Sliven donde nos esperaban Ivan, María y Ogi, su hijo pequeño de la edad de Marta. Sliven es una ciudad a una media hora en coche de Yambol donde íbamos a pasar el fin de semana en un pequeño hotel llamado Sveti Konstantín. Tenía piscina a nuestra disposición pero las bajas temperaturas no invitaban al baño. Llegamos al hotel por la tarde, soltamos las maletas y Mariana, María y yo nos dimos una vuelta por el centro de Sliven mientras que Ivan se quedaba en el hotel con los dos niños. Entramos en un centro comercial, "S" Mall se llamaba el lugar. Allí nos tomamos un café con baclavá en una terraza desde donde habra unas vistas muy buenas a la ciudad y a la montaña, Stara Planina. Después Mariana y María entraron en una librería y yo me dediqué a andar por el centro de Sliven durante una hora a mi aire. Volvimos al hotel a la hora de cenar. Lo hicimos en la terraza cerca de la piscina, y así, comiendo y bebiendo estuvimos hasta altas horas de la noche. Nos fuimos cada famalia a su habitación con el estómago lleno y con la sonrisa tonta de cerveza Shumensko y rakía búlgara. Decidí quedarme despierto para ver desde la cama en la habitación del hotel el partido de baloncesto olímpico entre España y Lituania, decisión de la que me alegré al ver que por fin España levantaba la cabeza en este deporte en el que hemos sido la élite durante tantos años: una victoria con una diferencia de 50 puntos, 109-59, una gozada de encuentro...

Hotel "Sveti Konstantín"

Centro comercial "S Mall" en Sliven

14-Agosto-2016, Sliven-Yambol

Amaneció en Sliven con el tiempo un poco más apacible y cálido que el día anterior. Desayunamos en el hotel y decidimos ir a Karandila la parte de las montañas que pertenecen a Stara Planina que está por encima de Sliven. Para eso cogimos un telesilla que nos subió hasta cerca de una antena de televisión que coronaba la parte más alta de esta zona. Tras unos veinte minutos de subida, al fin llegamos a la zona más elevada. Justo delante de esta antena y a una altura bastante considerable colgaban un par de plataformas metálicas alargadas sobre un precipicio desde las que los parapentistas se lanzaban para practicar su deporte favorito. Karandila, como era de esperar en Domingo, estaba muy concurrida de gente que iban a pasar el día en contacto con la naturaleza. Casi por casualidad supimos de la presencia de un horno donde hacían un pan inmenso y buenísimo; anduvimos hacia abajo para buscarlo durante una media hora y al fin dimos con él. Como era de esperar la cola para comprar ese exquisito pan era larga. Tras esperar diez minutos dijeron que el pan se habia acabado y que se tenia que esperar una hora más o menos para la siguiente hornada; decidimos entonces no esperar y marcharnos. Lo que antes bajamos ahora lo teníamos que subir. El paseo hacia arriba duró esta vez mas 45 minutos y lo hicimos por la carretera de asfalto en vez de elegir el camino a través del campo. Los coches no bajaban precisamente lentos y teniamos que tener especial cuidado con los dos niños ya que no había practicamente arcén. Llegó la hora de bajar otra vez por la telesilla. La chaqueta que me tuve que poner en la subida me sobraba en la bajada, y es que a medida de que avanzaba la mañana la temperatura iba subiendo poco a poco. Almorzamos en el hotel y nos despedimos de Ivan de Maria y de Ogi aunque los veríamos dos días más tarde en Sofía antes de coger el avión. Volvimos a Yambol tras media hora de conducción y entregamos el coche de alquiler con el que habíamos hecho más de 1500 kilómetros por toda Bulgaria. Lo que nos quedaba de movernos en coche he haríamos ya en el Ford Fiesta del padre de Mariana. En la oficina del rentacar decidieron quedarse con la fianza de 50 € que pagamos por los arañazos que unas cuantas vacas hicieron al coche en Kosovo; un poco abusivo a mi entender ya que no hubo pérdida de pintura y los pocos daños a la chapa del coche podrian ser reparados con un poco de pulimento; de todas formas firmamos un contrato en el que decia que los daños al coche corrían de nuestra cuenta... Cenamos en casa de Mariana y nos fuimos a descansar preparándonos para el día siguiente que sería el último día en Yambol.

Telesilla desde Sliven a Karandila

Plataformas desde las que se lanzan los parapentistas

Torre de televisión en Karandila

15-Agosto-2016, Yambol

Este día iba a ser el último día en Yambol antes de partir a Sofia. Mariana se levantó un poco antes para ir al centro de la ciudad para comprar los billetes de autobús hasta Sofía y de camino ver a una amiga. El día fue tranquilo y sin ninguna actividad diferente a pasar estas últimas horas con la familia. Elegímos las mejores fotos de nuestro viaje y las imprimimos para los padres de Mariana. Volvimos a casa a almorzar y tras el almuerzo una larga siesta: había que estar descansado para afrontar un largo día de viaje en autobus y avión. Fuimos a recoger a la madre de Mariana del trabajo. Una vez la recogimos nos dirigimos a Bakadzhik donde desde hace unos años tomamos café en el complejo hotelero "Yambolen" el último día de nuestras vacaciones. Hicimos nuestro pedido de bebidas y fuimos a la terraza acostumbrada. Duramos poco tiempo porque se levantó un viento bastante desagradable y frío. Tras unos 25 minutos en coche estábamos de vuelta en casa para cenar y hacer las maletas. Día de transición y de preparativos para el viaje de vuelta.

Monumento en Bakadzhik, cerca del complejo hotelero "Yambolen"

16-Agosto-2016, Yambol-Sofía

Nos despertamos temprano, a eso de las 06:00 de la mañana; a esa hora ya era prácticamente de día en Bulgaria. A las 07:00 salía el autobus para Sofía, teniamos el tiempo justo para asearnos un poco desayunar y llamar un taxi que nos llevara a la parada de autobús. Llegamos a tiempo, y a las 10:45 estábamos en Sofia. El camino no se me hizo muy largo escuchando música, tomando notas para esta crónica, y por qué no, alguna que otra cabezada eché. Habíamos recorrido prácticamente el país entero de Este a Oeste. Una vez el autobús de Dichoni llegó a la estación central de autobuses, nos recogíó Petar con su coche donde guardamos el equipaje. Marta y Mariana fueron a ver un museo en el centro de Sofía y Petar y yo nos fuimos al ayuntamiento de Sofia donde él tenia que hacer un par de gestiones. Después entramos en la catedral Aleksander Nevsky donde estuvimos un rato charlando acerca de este edificio fascinante. Llegó la hora del almuerzo y para eso quedamos con Ivan, Maria y Ogi en un restaurante llamado "Edison" cerca de donde ellos viven. Llegó la hora de despedirse de Ogi y familia, probablemente hasta Octubre en España. Así, poco a poco fue llegando la hora de coger el avión y despedirnos de Bulgaria. Petar amablemente nos llevó con su coche a la terminal 1 del aeropuerto de Sofia. Nos despedimos de él también agradeciéndole el gran favor que nos hizo y entramos directamente a facturar las dos maletas que teniamos. Tanto la facturación como el paso por el arco de seguridad fueron bastante rápido, no así el paso por la frontera que fue un poco más lento.

Ayuntamiento de Sofía

Vista desde el avión antes de despegar hacia Málaga