Italia, Mayo 2015

 

 

Plaza de San Marcos

Hotel Russot, Mestre

D'al Moro's

 

 

 

 

Llegamos a Venecia en un vuelo con escala en Barcelona desde Málaga. Eran más o menos las 15:30. Después de buscar el medio de transporte correcto, autobús, y no sin antes guardar una cola de 30 minutos para comprar los tickets, nos encontramos rumbo al hotel Russot. En unos 25 minutos bajamos en la parada que nos dijo el conductor. Teníamos el hotel a la vista pero también teníamos una autovía que cruzar por la que no paraban de pasar coches a toda velocidad. Ni rastro de paso elevado, ni siquiera paso de cebra por donde atravesarla. Después de andar cargados con las maletas durante unos quince minutos encontramos al fin un sitio por el que cruzar. Llegamos al hotel, y mereció la pena. Un lugar acogedor, con cierto lujo y con recepcionistas atentos y dispuestos a ayudar. Dejamos las maletas en el hotel y nos dirigimos a Venecia, a unos 15 minutos en autobús. Nuestro hotel estaba situado en Mestre, una zona de Venecia fuera de la isla, conectada con ésta por una especie de autovía que se abre paso sobre el mar. Una vez en Venecia, fuimos andando hasta la Plaza de San Marcos. Se nos hizo un poco tedioso el paseo ya que la tarde iba cayendo y las calles de Venecia son un auténtico laberinto: nada de calles perpendiculares y rectas, todo lo contrario, curvas y sinuosas; y para rizar el rizo, los números de las casas son por norma general altísimos, tipo mil y pico o dos mil y pico y no son correlativos. Casi nada. En Tripadvisor encontramos un sitio para comer que, a la postre, fue un agradable descubrimiento. El pequeño local se llamaba (y se llama) D'al Moro's. Sin sillas ni mesas, pasta para llevar, el espacio para los clientes no pasaba de los 10 metros cuadrados. Lo mejor del sitio: la pasta y el chaval que lo llevaba; la pasta era simplemente exquisita, fresca del día, quizás hecha media hora antes, acompañada de una gran variedad de salsas y servida en unos recipientes de papel-cartón donde cabía pasta suficiente como para que sobrara. Por otra parte, el chaval que te atendía era el alma del establecimiento. Amable y dicharachero, hablaba el idioma de todos los clientes que entraban, y por supuesto, habló español con nosotros. Cenamos en D'al Moro's y volvimos al hotel en autobús.

 

Martes 5 de Mayo

Puente de los Suspiros

Obras de cristal en la isla de Murano

Palacio de los Doges

 

 

 

 

Amanece en Mestre. Bajamos de nuestra habitación al comedor del hotel ya que teníamos incluido el desayuno. Después cogimos de nuevo el autobús para Venecia. El recepcionista del hotel nos ofreció billetes de autobús a un precio razonable y se los compramos; así hicimos el resto de los días de nuestra estancia. Una vez en Venecia visitamos el Palacio de los Doges (duques), situado en la Paza de San Marcos. Unos cinco minutos de cola y al final dentro. Toda la majestuosidad, elegancia e indicios del poderío de la Venecia medieval estaban presente en este palacio construido entre los siglos X y XI. Obras de arte de infinidad de artistas de la época, armas medievales, escudos, ballestas, las primeras pistolas y escopetas, arcos flechas, lanzas... todo expuesto al público de una forma magistral. Una de las partes finales de la visita es el conjunto de cárceles y mazmorras en la parte subterránea del palacio. Y como colofón cruzamos el famoso Puente de los Suspiros por dentro. Todos los condenados a muerte cruzaban este puente cuando se dirigían a su desdichado final.

Una vez salimos del palacio, cogimos un ferry hasta la isla de Murano. La artesanía del cristal en esta isla pertenece a otro mundo, otro nivel. Te puedes encontrar desde la pieza de cristal más pequeña, delicada y colorida imaginable hasta estatuas gigantescas y lámparas inmensas de todo tipo. Todo cuidado hasta el más mínimo detalle.

Todos los desplazamientos en Venecia se suelen hacer con vaporetto, el transporte público de la ciudad. Nosotros, al no parar de movernos, hacíamos uso de un bono de 24 horas, con el que, por 20 euros por persona, teníamos "barra libre" a la hora de ir de un sitio para otro. A la vuelta decidimos dar un largo paseo por el edificio de la Aduana incluyendo la iglesia de Santa María de la Salute. Llegó el tiempo de la cena y decidimos hacerlo en un restaurante cerca de la estación de trenes y el Puente de Calatrava. Pasta, pizza y buen vino tinto. En el camimo de vuelta al autobús para dormir en el hotel nos paramos a ver cómo dibujaba un pintor, que usaba carboncillo, lugares típicos de Venecia, y lo hacía a las mil maravillas. Entablamos conversación con él en plena calle y al final terminamos comprándole una lámina del Puente de los Suspiros que ahora cuelga de una de las paredes de la habitación de Marta. Nos dio tiempo de hablar desde sus tiempos mozos en Cádiz, hasta la similitud de la corrupción política entre Italia y España.

Miércoles 6 de Mayo

Paseo en Góndola

Museo Correr

 

 

 

 

Después del copioso desayuno que todas las mañanas tomábamos en el hotel, nos dirigimos en autobús, como de costumbre, a Venecia. Decidimos ir al Museo Correr situado también en la plaza de San Marcos. Se trata del Museo Municipal de Venecia. En él se exponen documentos, objetos, mapas, etc., representativos de la historia de la ciudad. De allí anduvimos hasta el Museo Naval aunque decidimos no entrar, y de allí al Arsenale, donde se encontraban los astilleros y los depósitos de armas en la antiguedad. Hoy sigue siendo zona militar. Seguimos nuestro paseo hasta llegar al barrio de Castello ya que nos resultaba interesante visitar la Venecia no tan turística, la más auténtica.

Se acercaba uno de los momentos más esperados, el paseo en góndola. Alquilamos una por media hora, 80 euros; una pasta, pero una vez en Venecia es casi obligado hacerlo. El gondolero nos comentó algunas cosas curiosas, por ejemplo que para su oficio tienes que pasar por un par de años de formación. Terminada esta corta pero interesante vuelta por los canales asistimos a un concierto de Vivaldi, un clásico de Venecia, en una iglesia cercana al Canale Grande, el principal canal de Venecia. Una vez finalizado el concierto, fuimos a comer algo de pasta en D'al Moros.

Cuando terminamos, nos despedímos de Venecia, a la mañana siguiente cogíamos el tren rumbo a Roma.

Jueves 7 de Mayo

Exteriores del Coliseo

Museos del Vaticano

 

 

 

 

Después de hacer el Check Out del hotel, cogimos un autobús esta vez rumbo a la estación de trenes de Mestre. Fue cuestión de 15 minutos; antes de entrar al tren, sacamos los billetes y los validamos en una máquina que había en el andén. En tres horas y media llegamos a la estación de Termini en Roma. En el camino conocimos a una mulata profesora de piano. El hotel en Roma estaba a 5 minutos a pie de la estacion. Más cómodo imposible. En él nos esperaban nuestros amigos con su hija pequeña de 3 años que venían directamente de Nueva York: Lucy, Natic y Nataly. Llegamos a la hora de comer y ellos lo estaban haciendo en un restaurante de la Plaza de la República, a unos diez minutos andando del hotel, que por cierto se llamaba Belvedere Termini.

Por la tarde/noche fuimos a visitar los Museos del Vaticano. Teníamos la reserva para esta visita desde hacía un par de meses, la hicimos por internet, y de esta forma nos ahorramos unas colas interminables. Impresionante la colección de arte que estábamos a punto de ver: sólo entre Miguel Angel y Rafael, la fortuna que había era incalculable. Aparte, el resto de obras que pertenecían también a grandísimos genios de fama mundial. El final de la visita era la Capilla Sixtina. Sublime. Obra de Miguel Angel. Es increíble cómo la mente de un humano puede crear los frescos en las paredes y bóvedas de esta capilla. No en vano estuvo muchos años trabajando en ellos. Tantos años que, según dicen, Miguel Ángel no acabó muy bien de la cabeza. Posteriormente pudimos echarle un vistazo al Coliseo por fuera.

Viernes 8 de Mayo

Cadenas de San Pedro

Escultura de Moisés (por Miguel Ángel)

 

 

 

 

Visitamos por la mañana la Basílica de Santa María la Magiore. Más tarde nos dirigimos a otra iglesia donde supuestamente exhiben las cadenas con las que ataron a San Pedro. También es famosa la estatua de Moisés hecha por Miguel Angel que se encuentra en su interior. La iglesia en cuestión se llama San Pietro in Vincoli. Después otra iglesia como protagonista: Santa María de la Victoria. En esta iglesia se encuentra la famosa estatua de Santa Teresa de Ávila en éxtasis. Seguidamente otra visita al Coliseo por fuera y, como parte de la ruta, entramos al Foro Romano. Cabe comentar que en estos foros se conserva aún la tumba de Julio César. Al final de esta larga visita, nos dirigimos a la Piazza del Popolo, una plaza inmensa con muy buen ambiente y típica en Roma. De allí nos fuimos a otra plaza que no podía faltar por nuestra visita a Roma. Hablamos de la Plaza de España.

Sábado 9 de Mayo

Plaza del Vaticano

Interior del Coliseo con Lucy, Natic y Nataly

En un restaurante, nuestra última noche en Roma

 

 

 

 

Le tocó el turno al Vaticano, por fuera es impresionante como edificio y la plaza delante de él con infinidad de personas. El motivo de tanta gente: era Domingo y el Papa daba su omilia desde su acostumbrada ventana del Vaticano a las 12:00 de la mañana. Después de escuchar al Papa, decidimos almorzar en "II Ritrovo del gusto", un restaurante donde nos sirvieron una pasta exquisita. Cuando nuestros estómagos estuvieron llenos, nos dirigimos al Coliseo, esta vez para visitarlo por dentro. Simplemente impresionante, majestuoso, inmenso... Como curiosidad comentar que, a diferencia de lo que se pueda pensar, el Coliseo no es redondo sino ovalado. Otra cosa que cuesta creer es que, según cuentan, llenaban el foso con agua y llegaban incluso a disputarse dentro pequeñas batallas navales. Una vez concluida la visita al Coliseo nos dirigimos al castillo y puente de Sant'Angelo, por debajo del cual pasa el río Tíber. Después pusimos rumbo a la plaza del ayuntamiento de Roma o Plaza del Campidoglio. En todos los euros italianos aparece esta plaza por una de sus caras. Llegó la hora de despedirse de nuestros acompañantes americanos; tenían que seguir su ruta hasta Venecia el día siguiente y nosotros volver al mundo real, a nuestra rutina. Así hicimos. Ellos se fueron para el hotel ya que su pequeña no podía con el ritmo que los mayores imprimíamos a la visita. Nosotros tres queríamos aprovechar nuestra última noche en Roma y decidimos cenar en una terraza de las muchas que aprovechaban el apacible clima romano. El restaurante elegido estaba muy cerca del hotel "Sweet home", lugar donde nos hospedamos en nuestra primera visita a Italia allá por el 2006.

La anécdota del viaje fue un incendio en el aeropuerto de Roma que nos obligó a cambiar nuestro cómodo vuelo directo de vuelta a Málaga; tuvimos que hacerlo vía Barcelona, como la ida. Nos avisaron con un email y pudimos arreglarlo todo por internet, afortunadamente. Al día siguiente en el aeropuerto habían reacciones de todo tipo ya que no pudieron contactar con todos los pasajeros que tenían billete para el vuelo cancelado por el incendio.

Domingo 10 de Mayo