Madrid              Febrero 2017

24 Febrero 2017, Algeciras-Madrid

 

Después de la posibilidad de posponer estas mini-vacaciones debido a la huelga que había convocada a nivel nacional de los estibadores, finalmente pudimos hacer este viaje debido a que ésta se atrasó unos diez días.

Salimos de casa a las 08:30, media hora más tarde de lo planeado. Mariana me relevó al volante y alcanzamos Madrid a las 15:30. No fue muy problemático encontrar la casa adosada que alquilamos vía AirBNB. Se encontraba en el barrio madrileño de Vallecas, a unos 300 metros del estadio del equipo de fútbol Rayo Vallecano. Al lado del estadio habia una boca de metro, Portazgo, que usamos a diario para ir al centro, concretamente a Sol sin salirse de la Línea 1, a unas 9 paradas de Portazgo. Una vez acomodados en el piso donde nos recibieron los padres de Concha, la dueña de la casa, cogimos el metro hasta Plaza de Castilla a ver una exposición de más de 400 Barbies, donde Marta disfrutó de lo lindo. Cuando salimos de esta exposición fuímos a tomar unas tapas justo debajo de las torres Kio muy cerca del sitio del que acabábamos de salir. Pusimos rumbo a la parada de metro Ópera, a ver otra exposición de los famosos cuadros imposibles de Escher. Muy entretenida e interesante. Cuando salimos de esta segunda exposición cogimos el Metro hasta Lavapiés y allí buscamos nuestro bar favorito "La Curruteka". Como la primera vez, salimos satisfechos tanto de la calidad de la comida, trato del servicio y precio. Cuando miramos el reloj eran ya las 23:00 y decidimos volver a nuestra casa alquilada.

 

Exterior del estadio del Rayo Vallecano

Fotografía desde la base de las torres Kío

25 Febrero 2017,  Madrid

 

Después de descansar durante toda la noche, nos despertamos por la mañana a las 08:30, desayunamos y pusimos rumbo al aeropuerto de Barajas, donde a las 10:00 tenía previsto aterrizar el avión donde volaban mis suegros desde Sofia. Llegamos a tiempo aunque ellos tardaban en salir. Finalmente recibimos una llamada de la madre de Mariana comunicándonos que se había extraviado una de sus maletas. Tras esperar alrededor de hora y media, Mariana decidió entrar por la puerta desde donde tenían que salir para por lo menos agilizarles el trámite para la documentación de equipaje perdido. Finalmente salieron con la esperanza de recibir una llamada para notificar que la maleta se habia encontrado. Así fue. Una vez en Algeciras recibimos la maleta por mensajería.

Volvimos a dejar lo que les quedaba de equipaje y volver a salir por Madrid, esta vez en Metro. Volvimos a Lavapiés y almorzamos en un sitio cerca del museo Reina Sofia de donde no salimos muy satisfechos, a decir verdad no volveríamos a entrar si tuvieramos oportunidad. Al salir de este local de dudosa calidad nos dirigimos al Palacio Real; nos tuvimos que conformar con verlo por fuera ya que la cola que había para entrar era realmente larga. Donde sí que pudimos entrar fue a la catedral de la Almudena, muy cercana al Palacio Real. Los padres de Mariana se sentían bastante cansados del viaje por lo que decidieron volver a nuestra casa en Vallecas, mientras yo y Marta nos quedamos dando una vuelta por Sol, la Plaza Mayor y alrededores. Al cabo de hora y media nos reunimos otra vez con Mariana en el km. 0 en Sol. Dimos una vuelta por la calle Preciados y Gran Vía pasando por el Corte Inglés. A las 21:00 estábamos de vuelta para cenar en nuestro apartamento.

 

Yo con el Palacio Real al fondo

Interior de La Almudena

26 Febrero 2017,  Madrid

 

Amaneció en Madrid el día soleado pero frío. Nuestros planes para ese día eran viajar en coche hasta San Lorenzo del Escorial y El Valle de Los Caídos. Salimos a las 09:30 de Vallecas guiados por el GPS de mi teléfono; sin él no hubiéramos podido dar un paso en Madrid. Aunque no todo fue tan fácil: había un túnel de la M30, bastante largo por cierto, durante el cual la señal de los satélites es nula, por lo que se conduce a ciegas, sin saber exactamente si estás en el camino correcto o si te saltas algún desvío clave. A las 11:15 llegamos a El Escorial. Tuvimos suerte y encontramos aparcamiento cerca del Monasterio del Escorial. Hicimos una visita a este punto turístico hasta las 14:00. A esta hora nos dirigimos a un restaurante que había enfrente de donde había aparcado el coche y que tenía buenas referencias en Tripadvisor. Almorzamos en La Taberna de Antioquía, así se llamaba el restaurante, buena experiencia aunque el precio era un poco elevado. De todas formas, como nos levantamos satisfechos, no nos importó mucho el precio.

Pusimos rumbo al Valle de los Caídos, no muy lejos de El Escorial, a una media hora en coche. Cuando llegamos nos encontramos con un monumento bestial típico de un megalómano como Franco. La famosa cruz se encuentra en la cúspide de un montículo bastante escarpado rocoso en el seno del cual se encuentra la basílica con las tumbas de Franco y Primo de Rivera. Debido al peligro de posible desprendimiento de rocas, no se podía subir a la cruz, que dicho sea de paso, se mostraba majestuosa en la cúspide del montículo rocoso. A los pies de la basílica y tras unas escaleras, se podía andar por una inmensa explanada de cemento desde cuyo borde más alejado de la cruz se podía divisar Madrid en su totalidad. En la parte trasera de la cruz se encontraba la hospedería, una especie de hotel a 200 metros del monumento. Nuestra visita terminó a las 18:30. Le dimos instrucciones al GPS de que nos llevara a Madrid evitando peajes, y eligió un camino que incluía atravesar el puerto de montaña de Navacerrada, a 1850 metros sobre el nivel del mar. La mínima temperatura que marcaba el coche era 3.5° C, lo bastante para que los sensores del coche marcaran probabilidad de heladas. El paisaje era espectacular, nieve por todos los lados, sierras totalmente blancas por las que se podían distinguir sus pistas de esquí y alguna estación meteorológica en lo alto del pico más elevado. Una vez pasamos el alto de montaña la temperatura volvió a la normalidad, es decir unos 12 ó 13°C.

Volvimos a nuestro apartamento aproximadamente a las 18:30. Dejamos a Marta con los abuelos y Mariana y yo fuimos al centro de Madrid paseando por Malasaña, cenando en Fuencarral en un restaurante llamado Merimee.

Exterior del Monasterio del Escorial

La Taberna de Antioquía, San Lorenzo del Escorial

Selfie con la cruz del Valle de los Caídos

27 Febrero 2017, Madrid-Segovia

 

Nos despertamos temprano, desayunamos en el apartamento y sobre las 10:00 pusimos rumbo a Segovia. El tráfico por Madrid era bastante denso ya que, aunque en Andalucía era festivo, en Madrid era un día laborable. Una vez en las afueras la densidad de coches no era tan elevada permitiendo llevar una conducción rápida y cómoda. Por el camino se podía divisar a lo lejos La Cruz de los Caídos y El Escorial, ambos sitios visitados el día anterior. Alcanzamos nuestro destino a las 11:30. Dejé al resto de mis acompañantes a pies del Acueducto y metí el coche en un parking público a 5 minutos de dicho monumento y me uní a ellos una vez aparcado nuestro vehículo para proseguir nuestra visita por la ciudad. Anduvimos hacia arriba por una de las calles comerciales que comunican con la plaza central donde se encuentra la Catedral. La temperatura era baja, no bajo cero y me vi obligado a entrar en una tienda de deportes para comprarme un gorro de lana. Alcanzamos la Catedral y entramos en ella, pudiendo de esta forma admirar por cuarta vez su espectacular belleza. Eran las 14:00 y decidimos buscar un lugar para almorzar. Lo hicimos en un restaurante llamado Veintiocho, situado a unos diez minutos del Acueducto, bajando por la calle comercial que previamente subimos para alcanzar la Catedral. El restaurante era justo lo que necesitábamos: un sitio tranquilo y espacioso donde almorzar, descansar un poco y cargar pilas para seguir pateándonos Segovia. Terminamos de almorzar y nos dispusimos visitar El Alcázar. También era nuestra cuarta visita a este impresionante monumento. Tras terminar con El Alcázar fuímos en busca de un par de sitios desde donde disfrutar de impresionantes vistas de Segovia. Tras tomar varias fotografías desde estos miradores pusimos rumbo a Madrid, sobre las 18:00. Como comenté en algún momento anterior de esta crónica, el tráfico por los alrededores de Madrid era fluido y rápido. El problema llegó cuando alcanzamos la entrada de la capital. Toda clase de vehículos con personas que salían de trabajar hacían que el avance hasta nuestro apartamento fuese lento, tedioso y desesperante. Cuando finalmente pudimos llegar a nuestro destino, cenamos y nos fuimos directamente a descansar despues de un día agotador.

Marta y yo en Segovia con la catedral al fondo

Exterior del Alcázar de Segovia

28 Febrero 2017, Madrid-Algeciras

 

Llegó la hora de volver a casa. Nos levantamos temprano, desayunamos y a las 09:30 estábamos preparados para entregar las llaves a los dueños de la casa. Llegaron a las 09:50, les dijimos adiós y pusimos rumbo a Algeciras. Eran las 10:15 cuando partimos, llegando a nuestra verdadera casa a las 16:45. Mariana me relevó durante dos horas al volante. Paramos unos 15 minutos para comer algo en el coche y de camino cambiar de chófer. Fue un trayecto largo pero cómodo.

Vista de la casa adosada donde nos alojamos en Vallecas