Oporto    Febrero 2019

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22/Febrero/2019 - Viernes    Algeciras-Sevilla-Oporto

 

Salimos de casa a las 13:30 hacia Sevilla a coger el vuelo que nos llevaría hasta Oporto en Portugal. Por el camino, en la autovía hasta Jerez, encontramos que estaban asfaltando la carretera lo cual nos forzó a conducir por la antigua Ruta del Toro durante unos veinte kilómetros con bastante densidad de tráfico y esperamos en alguna cola debida a la lentitud del tráfico. Por fin pudimos retomar la autovía y de esta manera seguir con el ritmo normal de viaje por el cual debíamos llegar al aeropuerto de Sevilla con tiempo de sobra para coger nuestro vuelo hasta Oporto. En estos cuatro días en la ciudad portuguesa nos acompañaban Máximo, Maribel y su hija pequeña Celia que venían un poco retrasados, unos veinte minutos aproximadamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tras entregar el coche a la empresa encargada y vernos con nuestros amigos en el aeropuerto, embarcamos en nuestro avión y tras una hora de vuelo llegamos a nuestro destino aproximadamente a las 18:15. Después de aterrizar nos estaba esperando una furgoneta que nos llevaría a nuestro apartamento, un lugar muy coqueto y acogedor. Tocaba ahora patear Oporto, una ciudad muy bonita pero plagada de cuestas. Se acercaba la hora de cenar y tras un par de intentos fallidos, pusimos rumbo a un restaurante llamado Papavinhos donde Pepe, el dueño del negocio, se encargó de que saliéramos satisfechos culinariamente hablando tanto en calidad como en cantidad; mención especial merece el trato recibido por este hombre, estuvo todo el tiempo encima nuestra para que no nos faltara de nada en ningún momento. Era un restaurante situado a orillas del Duero donde, contra todo pronóstico se comía buena comida y a muy buen precio. Y digo contra todo pronóstico porque todos los restaurantes y bares a orillas del río eran turísticos, caros y con mala calidad en la comida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tocaba ahora volver a nuestros aposentos, todo cuesta arriba y con el estómago lleno. Una larga y empinada escalera sirvió para cortar camino hasta nuestro apartamento. A las 22:30 hora local estábamos descansando después de un largo día de viaje.

En el aeropuerto de Sevilla, antes de embarcar hacia Oporto

En la puerta del restaurante Papavinhos

23/Febrero/2019 - Sábado    Oporto

 

Amaneció un día excelente en Oporto. Justo en la puerta de al lado de la entrada de nuestro apartamento habia un bar que se llamaba "The Hungry Biker" de aspecto inglés donde desayunamos los seis. Era un lugar muy pintoresco adornado con motivos de bicicleta por las paredes, con los asientos y mesas hechos de palets de madera. Tras el desayuno pusimos rumbo a la Iglesia de Nuestra Señora de Vitoria donde apenas estuvimos cinco minutos para echar un par de fotos, dando paso a la otra iglesia en nuestra nota de aquel día: la iglesia de "Sao Bento da Vitoria", donde disfrutamos de una visita guiada en ingles de un joven portugués que nos explicó a las mil maravillas tanto la historia del lugar como el estilo arquitectónico de aquel lugar de culto. Además de estos dos aspectos, nuestro guia nos explicó con pelos y señales todos los secretos y significados de la mayoría de estatuas, grabados y demás partes del interior de esta iglesia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Iglesia Sao Bento da Vitoria

 

Tocaba reponer fuerzas en el café "Portas do Olival". Con nuestras baterías cargadas otra vez pusimos nuestro objetivo en la estación de ferrocarril, un pintoresco y atractivo edificio donde las paredes están cubiertas por enormes dibujos hechos con azulejos blancos y azules, un lugar que no deja indiferente a nadie aunque se trate solo de una estación de trenes. La Catedral era nuestro próximo destino. Tras pagar la entrada, unos tres euros por cabeza exceptuando las niñas, entramos y tras 45 minutos de nuevo nos dispusimos a reponer fuerzas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Catedral de Oporto

 

Esta vez elegimos el "Café Majestic", un lugar que me recordó bastante al café "Nueva York" de Budapest por su lujo y sobre todo sus precios aunque éste estaba un escalón por debajo que el húngaro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una vuelta por las calles céntricas de la ciudad dió paso a unos 45 minutos de descanso en nuestros aposentos. Salimos dispuestos a comer algo Máximo, Mariana y yo y encontramos un bar llamado "El Argento" un poco más abajo en la misma calle de nuestro apartamento. Era un sitio especializado en empanadas. Máximo compró algunas de éstas para Maribel y las niñas que no habían salido debido al cansancio. Los vinos y empanadas despertaron en Mariana y en mi ganas de andar. Y así hicimos: nos pateamos la orilla del río Duero hasta el puente más famoso que tiene Oporto: el puente Don Luis I. La parte dificil quedaba por llegar ya que todo el camino de vuelta hasta nuestro piso era  cuesta arriba.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tocaba ahora volver a nuestros aposentos, todo cuesta arriba y con el estómago lleno. Una larga y empinada escalera sirvió para cortar camino hasta nuestro apartamento. A las 22:30 hora local estábamos descansando después de un largo día de viaje.

Puente Don Luis I

Interior del Café Majestic

24/Febrero/2019 - Domingo    Oporto

 

Salimos del apartamento a las 09:15. Un bar donde servían desayunos nos resultó agradable a la vista y entramos a hacer la primera comida del día. El sitio se llamaba "Forno dos Clérigos". Cuando nuestros estómagos estuvieron llenos, pusimos rumbo a la librería "Lellos", famosa en Oporto por sus escaleras de madera y su supuesta relación con la saga de películas "Harry Potter", ya que se cuenta que su autora se inspiró en esta librería para algunas escenas de sus películas. Costaba 5 euros la entrada y si comprabas algún libro te descontaban esos 5 euros del precio total de éste.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Librería Lellos

 

La visita a este sitio terminó y bajamos a La rivera del río Duero en un pequeño coche eléctrico por el que pagamos 20€ por el trayecto. El vehículo nos dejó en Vila Nova de Gaia, núcleo del sector vinícola de Oporto. Dimos un paseo por la rivera cuando se nos abrió la oportunidad de comprar entradas combinadas para una visita a una bodega y un paseo en barca a motor por el río. Aprovechamos la ocasión y compramos los billetes para visitar la bodega "Royal Oporto" donde degustamos varias clases de Oporto. La "Taberninha do Manel", restaurante también a orillas del Duero, fue el sitio elegido para almorzar. Nos vino muy bien este restaurante porque estaba justo enfrente del sitio donde teníamos que coger la embarcación con la que recorreríamos el río durante 45 minutos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Terminamos este recorrido para entrar en otra bodega llamada Sandeman, donde pasamos directamente a la copa de Oporto en su terraza dejando de lado la visita a la bodega propiamente dicha. La vuelta a la parte alta de la ciudad la hicimos con un funicular que nos costó 2,50€ por cabeza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En unos 5 minutos estábamos en la parte alta de la ciudad buscando alguna confitería donde sentarnos. La que elegimos se llamaba "Fabrica da Nata". Tocaba volver al apartamento y descansar un poco. Máximo y yo con las niñas volvimos mientras que Mariana y Maribel siguieron su paseo por las calles del centro de la ciudad. Nuestro descanso duró alrededor de una hora. La hora de cenar estaba cerca, por lo cual reservé por telefono en el restaurante "Postigo do Carvao". Reservamos con aparente éxito hasta que en el momento de entrar y hablar con el encargado del restaurante nos dijo que teníamos que esperar para nuestra mesa. Ante tal desagravio decidimos no solo no esperar, sino volver al restaurante "Papavinhos" donde José tan bién nos sirvió la cena del Viernes. Dicho y hecho. Como la vez anterior, salimos satisfechos por la comida y por el trato recibido por José.

 

Bodegas Sandeman

Embarcación con la que navegamos por el rio Duero

25/Febrero/2019 - Lunes    Oporto-Sevilla-Algeciras

 

Salimos del apartamento a las 09:00. Esa mañana iba a ser corta ya que teníamos que salir para el aeropuerto a las 11:30. La cafetería "Primar" fue el lugar elegido para tomar la primera comida deI último día en Oporto. El resto del tiempo hasta las 11:00 lo empleamos en dar una vuelta por los alrededores del apartamento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las maletas las hicimos antes del desayuno, así que cuando volvimos solo tuvimos que esperar a la furgoneta que nos llevara de vuelta al aeropuerto. Vino justo el mismo conductor que nos trajo en la Mercedes Vito. El hombre fue muy puntual, a las 11:30 estaba ya con su furgoneta esperando a que bajásemos de nuestra habitación. Tras un trayecto de una media hora alcanzamos el aeropuerto de Oporto con tiempo más que suficiente para coger el avión. No tuvimos que hacer check-in ya que lo hicimos on-line y no teníamos maletas que facturar. El paso por el arco de seguridad fue rápido y sin novedades. Una vez en la zona de embarque compré un par de botellas de Oporto para regalar en España. El vuelo de vuelta fue muy corto, unos 45 minutos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aterrizamos en Sevilla a las 16:30 hora española. El tiempo era excelente, como en Portugal. La empresa con la que dejamos el coche fue también muy rápida a la hora de devolverlo. Fueron sólo 10 segundos lo que tuvimos que esperar en la salida del aeropuerto para tenerlo de vuelta. Las colas para salir de Sevilla fueron interminables. Cuando por fin salimos a la autovía paramos en la primera vía de servicio para comprar algunos dulces y tomar alguna bebida. A las 19:00 estábamos en Algeciras.

Ultimo paseo por Oporto antes de partir

Volando hacia Sevilla