Pueblos Sierra de Gata   Mayo 2017

28-Abril-2017, Algeciras-Acebo

 

Salimos de casa a las 15:15, después de recoger a Marta del colegio, con una lluvia torrencial impresionante rumbo a Acebo en Cáceres. Tanta lluvia caía que tan sólo de llevar el equipaje al coche nos pusimos empapados, obligándonos a poner la calefacción del coche para no enfriamos. Almorzamos por el camino para aprovechar al máximo la tarde. El mal tiempo fue desapareciendo para dar paso a un día nublado pero apacible una vez nos adentramos en la Ruta del Toro. El primer retraso lo tuvimos al llegar a Sevilla. Perdimos cerca de una hora atravesando la ciudad por el Puente del Centenario. Entre Sevilla y Badajoz la lluvia hizo acto de presencia, siendo a veces casi tan intensa como en Algeciras. Una vez bordeado Cáceres omitimos un desvío lo cual nos retrasó veinte minutos más. Llegamos a Acebo a las 21:30. Nos quedamos sorprendidos porque nos dimos cuenta que el lugar que íbamos a usar sólo como dormitorio-lanzadera para visitar los pueblos que nos interesaban, tenía mucho que ofrecer. Nos vimos con Rosa, nuestra casera, en la plaza del pueblo, y posteriormente nos enseñó nuestra casa rural, "Casas Rurales El Pilar" que le habíamos alquilado por tres días. Nuestra casa en concreto se llamaba "La Barquilla". Era muy acogedora y pronto nos sentimos muy cómodos en ella. Acebo era una localidad tan pequeña que ni nuestros móviles tenían cobertura. Nos fuimos a la cama verdaderamente derrotados tras una jornada en coche de seis horas, retrasos incluidos.

 Plaza Central de Acebo

Nombre en la fachada de la casa rural en la que pernoctamos

29-Abril-2017, Trevejo-Robledillo de Gata-Coria

 

Amaneció nublado en Acebo; la lluvia habia hecho acto de presencia. Aún por la mañana se escuchaba la lluvia en las ventanas del techo abuhardillado de "La Barquilla". Silencio total en Acebo. De vez en cuando se interrumpía con el sonido de la campana de la iglesia para avisar que era la hora en punto o y media. Después de un buen rato disfrutando del silencio, de las gotas de lluvia y del sonido de la campana de la iglesia nos preparamos el desayuno y pusimos rumbo a Trevejo, a unos 42 kilómetros de Acebo. Acompañados de nuestros paraguas abiertos nos dispusimos a patearnos este pequeño pueblo de tan solo 24 habitantes. En la cúspide del pueblo se encuentra su castillo que se empezó a construir en el siglo XII, sobre la base de una fortaleza musulmana. Durante la invasión francesa el castillo fue destruido para evitar que guerrilleros españoles se atrincheraran en él. En la actualidad resiste el paso del tiempo como buenamente puede. Además de este castillo hay tumbas antropomórficas excavadas en la roca granítica alrededor de la iglesia de San Juan. Nuestra visita tuvo un acompañante felino de excepción que nos escoltó durante todo el recorrido.

Terminamos en Trevejo a las 13:30. Fue entonces cuando pusimos rumbo a Robledillo de Gata, a unos 49 kilómetros de Trevejo, y con 119 habitantes. Es un conjunto Histórico y un Bien de Interés Cultural desde 1994, Es un lugar impregnado con un ambiente medieval que hace que esta ciudad tenga un encanto único. Las calles son empinadas, estrechas y sinuosas transcurriendo algunas de ellas bajo pasadizos formando pequeños túneles, provocando un interesante efecto de luces y sombras. Los muros y paredes son de adobe, proporcionando al conjunto un color ocre característico de esta zona. Dimos un largo paseo por el pueblo, paseando por Ias calles y pasadizos anteriormente comentados. Nos llamó especialmente la atención una pequeña cascada en pleno centro del pueblo. Como era de esperar el lugar estaba abarrotado de turistas, principalmente procedente de Madrid. La hora del almuerzo se iba acercando y teníamos que encontrar un lugar para almorzar. Navegando por internet para planificar esta escapada se me quedó en la retina un hostal-restaurante llamado "Casa Manadero". Entramos en él y nos acomodaron en un lugar del restaurante subiendo unas pequeñas escaleras. Era un lugar agradable, un poco sombrío a mi parecer, pero en general era acogedor. Respecto a la calidad de las raciones, debo decir que aunque un poco justas en tamaño, en calidad cumplían su objetivo.

Terminado el almuerzo nuestro próximo pueblo era Coria, a unos 52 kilómetros de Robledillo de Gata. Llegamos a Coria alrededor de las 15:00, aparcamos el coche y anduvimos por sus calles durante un par de horas. Tuvimos la opción de visitar la catedral de estilo gótico "Santa Maria de la Asunción" construida entre los años 1498 a 1748 y su museo, repleto de reliquias, de pinturas, esculturas y orfebrería destacando el retablo mayor del siglo XVIII.

Tras ese paseo por la ciudad nos sentamos en una cafetería a reponer fuerzas, dirigiéndonos seguidamente a la ermita de la Virgen de Argeme. Allí Marta jugó en un pequeño parque infantil después de visitar la capilla y bajar a una fuente cerca de la ermita. A las 21:15 llegamos de vuelta a Acebo, cenando por el camino en el "Restaurante Asterio" en Perales del Puerto.

Calle de Trevejo

Cascada en pleno centro de Robledillo de Gata

Catedral Santa María de la Asunción, Coria

30-Abril-2017, Garganta la Olla-Granadilla

 

Amaneció en Acebo con lluvia como el día anterior. Desayunamos en el apartamento y condujimos hora y media hasta Garganta la Olla, otro pequeño pueblo de la comarca de la Vera muy cerca del Monasterio de Yuste rodeado de gargantas naturales en un entorno privilegiado en cuanto a naturaleza se refiere. Cabe destacar sus piscinas naturales y también "La casa de las muñecas" con su fachada de color azul. En la actualidad cuenta con algo más de 1000 habitantes. Su arquitectura antigua también es digna de mención.

Cuando llegamos el pueblo estaba repleto de turistas también. Aprovechando la vistosidad del lugar tuve la ocasión de exprimir a tope la cámara fotográfica. Intentamos almorzar en el lugar pero fue imposible, todo repleto de gente, así que pusimos rumbo a Jaraiz de la Vera y encontramos el restaurante "El Fezur" , donde pudimos comer. El trato fue bastante correcto, el precio: 8,50 € por persona. La parte negativa fue la calidad del menú que, debido a detalles como que la comida la sirvieron casi fría y que las patatas fritas estaban duras como piedras, hicieron que el almuerzo no fuera un momento del todo agradable. De todas formas andábamos un poco a la desesperada buscando un lugar donde almorzar, y lo hicimos en este pueblo a 6,5 kilómetros de Garganta la Olla.

Terminamos de almorzar y pusimos rumbo a Granadilla, un conjunto histórico-artístico amurallado con una historia muy peculiar: un pueblo desalojado a mediados del siglo XX debido a que en la época de Franco se construyó un embalse que presumiblemente iba a inundar con sus aguas a este pueblo, cosa que finalmente nunca ocurrió ni siquiera con el embalse Ileno. El elemento más significativo de este conjunto es el castillo construido entre 1473 y 1478. Desde éste pudimos divisar el pueblo y la totalidad del embalse. Terminamos de visitar el lugar y a las 19:30 pusimos rumbo a nuestros aposentos en Acebo. Preparamos la cena en casa. Debíamos de descansar lo máximo posible esa noche ya que al día siguiente nos esperaban varios cientos de kilómetros en coche.

Plaza central de Garganta la Olla

Granadilla y su Torre al fondo

01-Mayo-2017, Alcántara-Algeciras

 

Amaneció en dia soleado en Acebo. Parecía como si el tiempo estaba esperando que terminaran estas mini-vacaciones para tornarse soleado, apacible y sin lluvia. Dejamos la casa a las 10:10 de la mañana. Entregamos las llaves a Rosa en su finca, nos despedimos de ellos y pusimos como próxima parada Alcántara. Alcanzamos este pueblo, el último de nuestra escapada a las 12:00 del mediodía. Visita obligada era el puente romano construído entre los años 104 y 106 que cruza el río Tajo. Visitamos también el embalse artificial propiedad de Iberdrola con 130 metros de altura. Aparcamos el coche en el sitio más céntrico posible y empezamos a andar por la parte histórica de la ciudad. Entramos en el convento de san Benito gratis y con guia. Una vez terminamos la visita al convento nos dirigimos al extremo del pueblo desde donde se podía divisar el puente romano y el embalse desde un mirador. Se acercaba la hora de almorzar. Hablando con una pareja con la que coincidimos en la visita al convento, nos recomendaron un restaurante saliendo de Alcántara llamado "Kantara Al-Saif". A decir verdad fue el único restaurante del que salimos satisfechos en esta escapada. Precio razonable, local agradable y menú bastante sabroso. Terminamos de almorzar y pusimos rumbo a Algeciras. Nos quedaban más de cinco horas y media hasta casa, toda una tarde al volante. Dejamos Alcántara a las 16:00 y llegamos a Algeciras a las 21:00, parando para que Mariana me relevara durante hora y media.

 

Selfie con el Puente Romano de Alcántara

Interior del Convento de San Benito